viernes, 5 de diciembre de 2014
Yo haciendote santo, y aquí cada uno tiene su parte de culpa.
Medio dormida escucho de fondo el despertador, y yo, le pido al tiempo una pausa para recoger y recomponer los destrozos de mi corazón. Me duele ya la cabeza de pensarte y nombrarte quien eres y quien fuistes; tu sonrisa, tu voz, en definitiva, todo aquello de ti que ya no podré tener. De mi dependencia emocional ni hablamos, de tus mierdas pasamos, y las recaidas las dejamos para personas más cuerdas. Con lo bonito y jodido que sería volver a caer en tu boca.
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