jueves, 4 de diciembre de 2014

Las decepciones nunca vienen solas

A veces lo único que se necesita es un abrazo sin palabras, sin pedirlo, si un por qué. Alguien que vea en tu mirada esa desesperación, que te tienda su mano como una salida de emergencia, que te haga volver a creer en la magia, en los sueños, en los buenos tiempos. Alguien que de verdad te quiera, sin excusas ni mentiras, que te ayude a respirar en toda esta ansiedad. Alguien que sea capaz de mirar dentro de ti, y se quede, y piense que eres lo mejor de esta vida y de las siguientes; sin echar en cara, sin segundas intenciones.

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