sábado, 14 de septiembre de 2013

Lo poco que sé de la vida de Risto Mejide

Lo poco que sé de la vida está en los libros que nunca leo. Lo poco que sé de la vida está en las líneas que no escribí. Lo poco que sé de la vida se cuenta tomando un café, se entiende tomando una copa y se olvida tomando dos.
Que nadie se me emocione ni albergue falsas esperanzas, porque con lo poco que sé de la vida, a duras penas se llena un corazón, por pequeño que sea...
Empiezo por lo que sé con toda seguridad. Sé que, con suerte, te vas a morir una vez. Así que procura no morirte más veces por el camino. No hay nada peor que esa gente que se va muriendo antes de morirse del todo. Para evitarlo, te regalo un método infalible. Mientras tú vayas decidiendo, todo está bien. El día que dejes de decidir, ese día, cuidado, porque la habrás palmado un poco.
Ten siempre más proyectos que recuerdos, es la única forma que conozco de mantenerse joven. Olvídate de la patraña esa de ser feliz, ya te puedes dar con un canto en los dientes si llegas a ser el único dueño de tus propias expectativas.
Que un euro se ahorra, y un polvo se pierde. Para siempre. Que hay que dedicarse a algo de lo que jamás te quieras jubilar. Por mucho que te cueste pagar las facturas. Por mucho que en las reuniones de antiguos alumnos te miren mal. Es mejor dedicarse toda una vida a algo que te divierte pese a no llegar a fin de mes, que pasarte un solo día trabajando únicamente por dinero.
Entre lo poco que sé de la vida, también te diré que nada de todo esto vale la pena sin alguien que te haga ser incoherente. Ni flores, ni velas, ni luz de luna. Ése es el verdadero romanticismo. Alguien que llegue, te empuje a hacer cosas de las que jamás te creíste capaz y que arrase de un plumazo con tus principios, tus valores, tus yo nunca, tus yo qué va.
Ojalá ames mucho y muy bueno, incluso a riesgo de ser correspondido. Que te despojen de todo, que hagan jirones de tus ganas y que te veas obligado a remendarlas con el hilo de cualquier otra ilusión. Que desees y seas deseado, que se frustren todas tus esperanzas y que acabes descubriendo que la única forma de recobrar el primer amor, que es el propio, es en brazos ajenos. Dos emociones inútiles asociadas al pasado, arrepentimiento y culpa, y una emoción inútil asociada al futuro, la preocupación. Cuanto antes de desprendas de las tres, antes empezarás a apreciar lo único que tienes.
Qué más. Ah sí. Sé que al menos un amigo te va a traicionar, otro será traicionado por ti, y que te pongas como te pongas, los que no hayas hecho antes de los 30, ya jamás pasarán de buenos conocidos. Cuenta sólo con los tres principales, porque a partir de ahí, todo es mentira.
Para terminar, y hablando del tema, déjame que te presente a tu mejor enemigo. Se llama miedo. Quédate con su cara, porque va a estar jodiéndote de ahora en adelante. Miedo al fracaso. Miedo al qué dirán. Miedo a perder lo que tienes. Miedo a conseguirlo. Miedo a saber poco de la vida. Miedo a tener razón.

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Que difícil me lo pones vida, vas abriéndome nuevas heridas en el mismo sitio donde otra herida nunca cerro.

Tengo una duda. Una de tantas y una de las pocas que digo. Cuando algo termina, sea de lo que sea, y la otra persona te pregunta cómo estas, ¿Qué coño espera que le digas?
¿Que bien? ¿Que todo eso no me afecta, querrá que le diga que no me interesa aunque sea mentira? Eso sería lo mejor para los dos, ¿no?
¿Que mal? ¿De verdad pienso que la otra persona después de dejarlo tal cual, va a quedarse escuchando mis ralladas simplemente para hacerme sentir mejor?
Entonces, ¿qué le dices? Ni bien, ni mal...
Siempre queda el típico "ahí voy". Un ahí voy le daría la opción de quedarse un ratito más, aun con el riesgo de agrandar la herida y de hacerla sangrar o largarse para siempre dejándote con tus ralladas, tus miedos y con mas heridas en el mismo sitio de siempre.
Lo único que tengo claro en toda esta mierda es que todo eso de, cama de matrimonio, de comida para dos, de tarde lluviosa con mimos y peli, que toda esa mierda dejarlas para las película e historias de amor, que esto es la puta realidad. Y en la realidad ningún amor triunfa.

martes, 10 de septiembre de 2013

Recaudando viejos textos.

Y a veces parece que antes de ti no existía nada, porque la vida empezó a tener sentido cuando te conocí y dejo de tenerlo cuando te perdí...

Y es verdad, porque desde que te vi con ese pelo largo, con esa sonrisa que brillaba ella sola, y esa mirada que hipnotizaba; que me hacía perderme entre mis pensamientos y querer saber los tuyos. La verdad, es que ese día lo recuero como si fuera ayer. Mi timidez era tan patente como tu vergüenza. Y aun ahora, después de… ¿un año, dos, tres?... Qué más da los años que hayan pasado si a mí me parece una eternidad. Después de tanto tiempo, no logro entender que fue aquello que hiciste para que perdiese por ti la cabeza, y me volviese loca por ti, y solo por ti.

Supongo que apareciste en el momento adecuado, en el sitio adecuado. Aunque no fue tan adecuado si acabamos así, quiero decir, cada uno por su lado, negando lo que sentíamos, olvidando los días que pasámos juntos. 

Siempre pensé que eras especial, pero aun así, no había llegado a imaginar que eras esa persona, mi alma gemela, el típico: “es él”. Pero supongo que lo entendí tarde, o supongo que no quería entenderlo, tú eras tan… tan… A lo mejor no eras tú, quizás fue la edad...
Quince añitos, esa edad que piensas que eres invencible. Esa edad de hacer lo que quieras sin pensar las consecuencias, de creerte mayor, sin saber que eres una mañaca. Pensábamos que lo sabíamos todo de la vida y del amor, y claro, la respuesta de la vida no iba a ser menos; la ostia no fue menos. Porque cuando tienes quince ó dieciséis años solo quieres subir a la cima, y subir rápido, por si se gasta, sin saber que luego la bajada dolerá.
-¿Alguna vez has sentido ese cosquilleo por cada centimetro de tu cuerpo y ese calor que empieza en el estomago y acaba en cada milimetro de tu ser cuando esa persona te mira, te acaricia o te besa?
+Sí, una vez, pero no quiero recordar aquello otra v....
-Vale, olvidalo...
+¿Qué pasa ahora?
-Que soy tonta. Yo tambien lo he sentido. Una vez, y lo quise más que a nadie, pero pasé página, y ahora... ahora lo estoy volviendo a sentir... contigo... Simplemente pensé que tu también lo sentias, que por una vez alguien...
+Y yo tambíén lo siento, pero ten...
- ...Que por una vez alguien sentia lo mismo que yo en todo esto. Que no seria solo yo quien se acabaria engachando... 

"Con derecho a roce"

-Echo de menos el sexo. A veces se necesita, es como… estirar el cuello. 
+¿Por qué siempre traerá complicaciones?
-Y emociones.
+Y culpabilidad… La culpa es de las tías… “Abrázame, pasemos el resto de la vida juntos.”
-Pero los tíos no sois mejores… “Oh, si, vamos, ahora di mi nombre. Oh, ya está. ¿Te ha gustado?”
+¿Con quién has estado? ¿Y por qué no puede ser así? Es un acto físico. Como jugar al tenis. No es más que un juego, un apretón de manos y cada uno a lo suyo. 
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+¿De modo que todo se reduce al sexo?

-No, he estado enamorado, he caído en esa trampa. ¿Y quieres saber que he descubierto? Que lo que importa no es con quien quieras salir el viernes por la noche, si no, con quien quieres pasar todo el sábado. 

+Ya, pero después son todos los sábados del resto de tu vida.

-Tranquilo, ahora no lo pillas. Pero un día conocerás a alguien y será como si te faltará el aire, como si no pudieras respirar…
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-¿Qué es lo que buscas?
+¿Quién ha dicho que busco algo?.... No lo sé, pero no es ella.
-¿Por qué? ¿Por qué os lleváis de maravilla?... ¿Por qué nunca te he visto tan feliz como con ella?
+No es para mí, no en ese sentido.
-Pero si para acostarte con ella...
+Es un acto físico… Nunca podría salir con ella. Tiene el coco hecho un desastre. Además ella no quiere novio, está muy tocada, ni Sherlock Holmes le aclararía el lio que tiene. 
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-¿Qué es esto?
+Querías que tu vida fuera como una película… Escucha… Supongo que en las películas el chico declara su amor y añaden la música después. 
-¿Qué?

+Metí la pata. Tenía miedo. Así que la fastidie… Te echo de menos.