"-Sabes que te quiero muchísimo.
+Ya, pero no cambia nada."
Cuando abres tu corazón y lo das entero, lo último que esperas es tener que curarlo. Pero es verdad, no cambia nada, ya forzamos suficiente lo imposible.
"Aprendí a querer a tu manera, aquella que a mí en la vida me podría llenar pero sí enseñar. Aprendí a querer tu ausencia, tus pocas palabras y tus menos actos. Me enamoré de la misma locura que me podia hacer daño, porque un día 'te quiero' y al otro 'me agobio', un día mucho, y al otro '¿para qué?'. Aprendí a no escuchar consejos, a cerrar los ojos, y a callar decepciones. Aprendí primero, a hacernos fuertes, y luego, con la ilusión dañada, a hacerme fuerte, que ya tocaba. Lo peor de todo, es que me enamoré por la misma razón que hoy me alejo. Por ti, por ser diferente, por haber aparecido y haberme tenido cariño, por haber sufrido y aún así, a tu increíble manera, ser feliz...; Por cambiar, aguantar, e intentar, simplemente por ver mi sonrisa. Por haberme enseñado otro mundo. Por estar en las buenas, y en las malas, aunque más de las primeras, y recordando lo que dijiste, en las mejores, aún esperándolas. Por tener momentos, detalles, y recuerdos que a mi parecer, son perfectos. Por decir 'te quiero' en el momento justo. Porque contigo, primeras veces, aún fueron posibles.
Aún recordando lo presente, y sabiendo que existe este imposible, seguiré siendo tuya, por qué te quise, te amo, y me he enganchado. Gracias."
Escribo esto, sabiendo que el destinatario de esta pequeña carta no me creerá, por su desconfianza y su orgullo. Otro punto, por eso también, mi corazón, es suyo.
jueves, 4 de diciembre de 2014
Suyo, mio, nadie.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario